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![]() Tener un amigo virtual o “e-friend” es como tener un amigo imaginario; y cuando la gente te pregunta si tienes algo nuevo qué contar, a uno le da como vértigo verbalizar la temida frase “he conocido a una persona estupenda por internet”. Una vez que lo dices no hay vuelta atrás, tus amigos te miran con cara de resignación y casi los escuchas afirmar en voz en off “ésta ya no tiene solución”. Y es que con un amigo virtual no puedes “montar en bicicleta, salir a patinar, ir a la montaña o a la playa”. No es que los amigos tengan una prescripción de uso tipo compresas o crema depilatoria, pero sí que es verdad que hay que cumplir ciertos ritos sociales. Tomar café, ir al cine, invitarlo a una fiesta y que allí sea criticado por todas tus amigas, que te pregunten si te has enrollado con él, si es o no gay, si se parece a David Civera o a Paco Porras. Pero a un amigo virtual no lo puedes presentar en sociedad, ni despellejarlo vivo, ni meterle mano sin que se entere su acompañante. Simplemente es alguien con quien conversas a través de unas pequeñas ventanitas que parpadean en tu pantalla blanca. Alguien con quien sueles coincidir en pequeños detalles que normalmente no comentas con otras personas. Alguien que te cuenta como es su vida allá en la otra punta del planeta y cómo se ve desde allí la vida de los demás. Un encuentro entre personas al límite de las coordenadas espacio temporales. Un milagro cotidiano proporcionado por Nuestra Santa Madonna Tecnología. Así que, en definitiva y a mi pesar, he llegado a un punto de no retorno. Puedo prometer y prometo, que tengo amigos imaginarios. Si algún día paso a la historia -espero que por un ridículo leit motiv, of course- mi biografía contará: “A la edad de 26 años tuvo amigos imaginarios. Aquellos quienes la conocieron afirman que este extraño fenómeno ya tuvo antecedentes nunca confirmados pero por todos sospechados, pues durante un breve periodo de su niñez, ella, RV, afirmaba que Batman la acompañaba allí donde fuera, aunque nadie pudiera constatar su presencia” Y eso es algo que no pienso desmentir; nadie puede demostrar que no vaya a suceder. Así que, amigos imaginarios o no, superhéroes o superadivinos, la verdad es que una se alegra de toda la gente (más o menos cuerda, qué más da) con la que se ha encontrado en estas redes de dios. La mayor parte de ellos tienen un hueco hachetemeleado con cariño en el menú de enlaces; otros una hermosa esfinge azul o roja en el cuadro de honor del msn y del resto, guardo memorables mails que decoran con gracia mi bandeja de entrada. Por todo esto y mucho más, nos veremos en la red. ![]() CÓMO TRATAR A UNA DAMA. Misterioso manual para hiperrealistas. Selecciónese una mujer de entre la marabunta y prométale un paseo por la selva jamaicana en la estación de lluvias. Comiencen a viajar entre preguntas, y cuando se sienten en un claro a descansar búsquele la cintura en los pies y verá amanecer bajo sus plantas, suaves arroyos de miel. Entonces envuélvala de hierbas, aplique siete vueltas y deje que repose. Dormirá como una niña más allá de las 3. Mientras tanto, prepararás el baño: espuma del índico, el rumor de los barcos el fulgor intermitente del faro el abrazo indeciso del mar... (Ah! Y si puede traer perlas de donde las sirenas...) Vuelva raudo y antes de que la pestaña se eche al vuelo dele un baño de esponjas y mojados, ríanse y disfruten del sol de la ventana la tos de la tubería y el saco roto del tapón avaro. Cuando la carcajada se ahogue pídale que baile de la bañera a las sábanas; Danzará con siete toallas mientras se seca los pies y se perfuma la estancia. No obstante, y considerando la ausencia de calzado sóplele en el cabello una nube de espuma; pues incluso descalzas aprecian la elegancia del tocado. Y en este punto de perfumes, desórdenes y danzas, dejamos expectante el próximo capítulo de este misterioso tratado. Pues con estas estrategias y estas armas, ¿quién cuestiona la evolución de la batalla?. P.S. Consejo de emergencia para hombres ultrahiperrealistas "A veces con una llamada basta". ![]() Soy generosa en el uso de paréntesis, lo que implica que generalmente callo mucho más de lo que digo. Y diciendo muchas cosas, con el paso del tiempo he aprendido a crear un lugar silencioso a mi alrededor. Una cúpula insonorizada de aire donde circulan ideas, pensamientos intenciones y emociones... millones de palabras y la imaginación como reina indiscutible de este pequeño paraíso con puerta de atrás al infierno. Porque no existe un lugar perfecto. Porque todo se compensa. En un paréntesis parecido he vivido durante los dos últimos meses, unas marcas en el calendario que me recuerdan que ha pasado de todo sin llegar a pasar nada. Casi cambio de ciudad, casa, trabajo, amigos y vocación. Un futuro imperfecto desdibujado por una llamada de teléfono que me devolvió justo donde estoy ahora; el lugar del que quizás nunca me he movido a pesar de haberlo deseado tantas veces. Tengo un nuevo trabajo, un sueldo decente y el reto de aprender a descubrir qué se oculta detrás de esa renuncia tan importante que he decidido hacer y que tanto me está costando asumir. De momento, de no haber sido por esa llamada, podría estar escribiendo estas líneas desde Madrid. Y estar desvelada como ahora, en un piso de Atocha. Y no habría descubierto a Benedetti, haciéndome señales en una librería. “ESE HILO DE VOZ” Cada uno es de un sitio pero un sitio no es sólo maravillas sino también horrores y carencias en la calle en el quiosco en el mercado la buena gente es pobre y generosa tiene la billetera sin billetes pero en el corazón corazonadas casi no se habla del pasado estéril lo venidero acopia recelos y confianzas los postigos se abren a deshora para mirar a los que llegan con su rubor de intrusos el horror no está hecho de pregones es simplemente un aire que circula un antiguo bramido que ahora es bocanada de memoria marchita de tristeza el horror es un túnel insondable que asoma en la miradas o hace temblar las manos o envenena el suspiro es la piel humillada un escombro tangible un insomnio de sangre una quimera tan primorosamente real que casi duele el horror es un coro de voces remotísimas las carencias en cambio se advierten en la calle se agitan en pancartas y clamores son marcas del harapo estelas del mendigo referencias del hambre las carencias indagan encuentran responsables y los acusan perentoriamente todos hablan hablamos de carencias hasta volvernos locos de pudor y de rabia quizá para que nadie reconozca o escuche ese hilo de voz que es el horror. Mario Benedetti. ![]() 13 de enero de 2004. En el mismo instante en que una media aproximada de 300 americanos derraman su café sobre la tapicería del coche y resuenan en el universo todas las posibles pronunciaciones de la palabra “fuck”, a mí se me acaban las vacaciones y vuelvo a ser una parada más. Triste pero cierto. Se agotaron los tickets de 10 horas de sueño, leer sin remordimientos hasta el amanecer, los videojuegos, los cafés y las cervezas que en debida compañía se prolongan hasta la madrugada... Se acabó el recreo. Niños. RV entra en acción... Ya podemos empezar a jugar a las casitas. En primer lugar, las tareas del hogar; desde este momento dejas de ser una mediocre suplente y te conviertes en la estrella del equipo L.O.D (Limpieza Orden y Desinfección). En todos los manuales de supervivencia al estado de desempleo se deja BIEN CLARO que una vida organizada, es la mejor manera de preparar tu conciencia, tu alma y tus horarios para el Deseado Puesto de Trabajo que Algún Día Tendrá que Venir. Así que a limpiar, RV, y quedan terminantemente prohibidos los comentarios interdentales de cualquier género. Y no, no acabarás convertida en una maruja. En segundo lugar, alternaremos las funciones de ama de casa con las de secretaria. Pasarás las tardes redactando cartas de presentación para tus currículos y localizando los nombres y apellidos de los directores de recursos humanos de las empresas a las que solicitas trabajo. Mira tú qué estupendo. Déjate los dedos, la vista y la imaginación en esa bonita pantalla blanca de tu pc. Por supuesto, quedan terminantemente prohibidos los accesos directos a juegos, servicios de mensajería online y la página web del Teléfono de la Esperanza. En tercer y último lugar -y no por ello menos importante-ocuparemos el tiempo libre entre las tareas 1 y 2 en leer interesantísimos ensayos sobre comunicación en las organizaciones, estrategias de liderazgo, perversiones publicitarias y otras finas hierbas. Quedan relegados para tiempos venideros esa novela tan interesante (“Dientes Blancos” - Zadie Smith) que escondes bajo la cama y las pelis en divx. Y si después de todo eso aún te quedan ganas de seguir jugando a ser mayor, agarra la calculadora, los recibos del banco, la propaganda de hipotecas, créditos y financiaciones que nadan en tu buzón como sardinas en lata y ¡voila! Habrás completado con éxito la primera fase del juego. Hasta entonces... ¡feliz entrenamiento!. PS. Lamento haber tardado tanto en volver y hacer la reentré con un soliloquio del alter ego de mi conciencia. No volverá a ocurrir (espero) ninguna de las dos cosas :). ¡¡¡Saludos!!! ![]() Pues sí, frase mítica donde las haya; de la Biblia o de Coehlo, ni lo sé ni me importa. Porque allí estábamos yo y mi temperatura corporal (38º) pensando en paráfrasis tales, plantadas delante del árbol que te da la bienvenida al entrar al hospital. Y es que era un árbol tremendo, sobrecogedor y no por su grandeza si no por su fealdad. Una fealdad hiperbólica, tremebunda y de exagerada, andaluza; cien por cien, de pura cepa, con denominación de origen, etcétera etcaétera. Porque como llega la Navidad, los turrones y sidiossiquiere sus Majestades los Reyes de Oriente (habría que decir huyendo de Oriente, pero no vamos a hablar de política ahora) los señores del hospital decidieron que había que adornar el árbol. Y no veas como lo han hecho. Fatal. Tienen que estar molestos con él, si no, no se entiende. Lo han aprisionado cual morcilla con unos cien metros de cable con bombillas; eso sí, sin histrionismos, de un solo color como en las revistas de decoración. De guirnaldas le han puesto como unas cincuenta de cada modelo y con las bolas han tirado el presupuesto por la ventana. Tres metros de espesura dedicados al despilfarro. Para el 2004 no habrá jeringuillas desechables, sino boli bic ensamblados con aguja hipodérmica... pero no veas el árbol lo bonito que ha quedado. Uno lo ve y quiere morirse. De asco. De hecho ahora me planteo que lo mismo este año lo han decorado los forenses, que podría ser. Ya lo dicen las revistas: “Tu ropa te delata”, “El lenguaje corporal habla por tí”, “Como vestir, actuar y pensar en una entrevista de trabajo”. Pues ya está, este año les ha tocado a los de la morgue y así habla el árbol: “Vas a morir, vas a morir”, “todo el que entra aquí acaba como yo”. Así no hay quien entre ni a preguntar quién lo ha decorado, para denunciarlo a Green Peace. De hecho no hay quien entre, porque el árbol se está chamuscando con las bombillas y hay un olor a fuego incipiente que de golpe te quita esa necesidad de ver aun médico que te ha llevado hasta allí. Y quieres llamar a los bomberos, porque no cuela eso de que “el olor a quemado es del puesto de castañas, señorita, le aseguro que aquí no se esta quemando nada”. Claro, seguro que tu primo trabaja en la morgue y ha decorado el árbol, segurata gilipollas. Ya me contarás lo bien que huelen las castañas cuando ese abominable engendro de clorofila y cables te queme los cuatros pelos de mierda que te quedan, pero tú sabrás, mediocre aspirante a madero. Y felices fiestas, espero que Papá Noel te traiga un extintor y unos guantes de amianto, porque con esa catástrofe en ciernes a Reyes no llegas. Y mientras aprieto el paso en busca de un lugar seguro escucho el ulular del viento por entre las bolas verdes, doradas y rojas: “huuuuuuuuye de aquiiiiiiiiiiiiii, huuuuuuuye de aquíiiiiii antes de que seeeeeeeeeeea demasiado tarde”. Y a ver quien coño le pone ahora luces al árbol propio . ![]() Imagina un paraíso artificial, un beso de arena en los labios del mar. Un cuerpo que flota en nubes rojas de algodón -100% rizo americano- y la mirada clavada en un libro enorme que no se puede -aunque se quiera- dejar de leer. Bebida refrescante, fruta y cigarrillos al fondo de la bolsa. Unas sandalias de cuero fascinantemente cómodas. Un bikini amigo y un reloj de última generación que por no molestar no marca las horas. Unas gafas de sol baratas, eficaces y favorecedoras. Corrientes de aire oportunas, brisa zalamera para el calor que arrulla bajo las rodillas. Imagina, querida RV, un lugar libre de virus... y ponte buena bonita, que esta no es manera de empezar las vacaciones. Atchis! ![]() NOTA AL CONSUMIDOR: Ridiculum Vitae no se hace responsable de las opiniones de sus colaboradores. |
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